Bolivia impulsa 10 tareas estratégicas con países vecinos

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Bolivia impulsa 10 tareas estratégicas con países vecinos

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La administración que encabeza Rodrigo Paz inicia su periodo con una agenda diplomática internacional de gran envergadura, enfrentando más de una doce

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La administración que encabeza Rodrigo Paz inicia su periodo con una agenda diplomática internacional de gran envergadura, enfrentando más de una docena de desafíos estratégicos con sus vecinos: Chile, Perú, Brasil, Argentina y Paraguay. Entre las prioridades cruciales se encuentran la gestión de cuencas compartidas, la materialización de corredores logísticos, la colaboración en materia energética y la salvaguarda de los recursos hídricos transfronterizos.

Estos retos representan una oportunidad para consolidar la posición geopolítica de la nación en Sudamérica y reestablecer su influencia como un punto neurálgico en la región. La visión para la política exterior boliviana enfatiza la necesidad de reafirmar su rol como eje central en el continente, fomentando la convergencia regional y potenciando los lazos con las naciones colindantes. Históricamente, la inconsistencia en el seguimiento de acuerdos y una diplomacia menos robusta han contribuido a que la nación ocupe una posición menos central en el ámbito regional. Un análisis exhaustivo de las relaciones externas del país, plasmado en un estudio sobre las bases para una política exterior independiente, coherente y productiva, ha delineado este diagnóstico.

**Con Brasil**

La relación con Brasil se caracteriza por su intensidad y productividad. Sin embargo, proyectos fundamentales como el Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración (CFBI) han permanecido estancados durante años. A pesar de que en 2018 se anunció la aprobación de un reglamento para impulsar el corredor por parte de Perú, Bolivia, Brasil y Paraguay, en mayo de este año se reveló que Bolivia no fue incluida en su trazado original. Esta noticia generó preocupación en el país, llevando a la entonces canciller Celinda Sosa a solicitar formalmente la consideración de Bolivia en dicho corredor, así como a destacar el papel estratégico de la Hidrovía Paraná-Paraguay dentro de los proyectos regionales vinculados a la iniciativa de la Franja y la Ruta.

Hace algunos años, grupos empresariales brasileños expresaron inquietudes sobre la inestabilidad política, social y las deficiencias infraestructurales en territorio boliviano, que podrían mermar la competitividad de su comercio e industria al transitar por la nación para acceder a los mercados asiáticos. El 5 de agosto, la exministra Sosa sostuvo conversaciones sobre el corredor con Qiu Xiaoqi, Representante Especial del Gobierno Chino para Asuntos Latinoamericanos y Caribeños, durante su visita a Sucre por el Bicentenario. China ha manifestado su intención de realizar una inversión inicial de 3.500 millones de dólares en la construcción del Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración.

Otro punto pendiente con Brasil es la reactivación de la Comisión Mixta encargada de la navegación y otros aspectos del Sistema Tamengo, incluyendo un esquema para el dragado continuo. Para Bolivia, un país sin litoral, el sistema de Tamengo representa una vía de acceso al Atlántico a través del río Paraguay, lo que en ciertos escenarios permite una reducción de costos logísticos. No obstante, la navegabilidad se ve comprometida por periodos de bajos niveles de agua. La política hacia los países vecinos debe ser prioritaria, especialmente con Brasil, dadas sus vastas dimensiones territoriales y su peso económico global, que ofrecen significativas oportunidades comerciales y de asistencia técnica.

**Con Perú**

Bolivia y Perú comparten una historia de cooperación cultural y económica, fortalecida por los Gabinetes Binacionales y acuerdos de integración desde 2004. A pesar de ello, numerosas iniciativas no han logrado consolidarse, tales como la negociación para obtener un trato preferencial en el Puerto de Chancay o la edificación de los Centros Binacionales de Atención en Frontera en Thola-Kollo y San Lorenzo, en el marco de la Comunidad Andina (CAN).

Asimismo, la nación enfrenta desafíos históricos y ambientales con Perú relacionados con la contaminación del río Desaguadero y el Lago Titicaca, además de la falta de mantenimiento de recursos compartidos, lo que subraya la urgencia de retomar compromisos. El Lago Titicaca y el río Desaguadero, si se gestionan adecuadamente, tienen el potencial de convertirse en motores de desarrollo conjunto. Otro asunto pendiente con Perú es la adaptación del Convenio de Libre Tránsito de 1917. Aunque este marco histórico garantiza el acceso boliviano al océano Pacífico, requiere una actualización para alinearse con las realidades del comercio y la logística contemporáneos, incluyendo la incorporación de puertos modernos como Ilo y Chancay.

**Con Argentina**

La relación con Argentina ha experimentado tensiones, derivadas de la interrupción de las importaciones de gas desde Bolivia y la construcción unilateral de una valla fronteriza. A pesar de estos desafíos, la cooperación migratoria y la integración industrial se mantienen como prioridades pendientes. Las relaciones con Argentina han sido fluctuantes en lo que respecta al suministro de gas. Existe una considerable población boliviana en Argentina, estimada en más de un millón y medio de personas, cuya protección y regularización de su situación migratoria son fundamentales. Además, existen proyectos y empresas conjuntas entre ambos países.

**Con Chile**

Tras el dictamen de la Corte Internacional de Justicia sobre el Silala y la histórica pérdida de soberanía marítima, la relación bilateral se ha vuelto compleja y restringida. Bolivia se enfrenta a la imperiosa necesidad de una gobernanza conjunta de casi 21 cuencas hídricas compartidas y de recuperar terreno en el ámbito comercial y de libre tránsito. La creación de una Autoridad Binacional para la gestión de recursos hídricos y la renovación de los canales diplomáticos son tareas pendientes que la nueva administración deberá abordar con prioridad. Estas cuencas, aunque pequeñas, se encuentran en una zona de estrés hídrico, es decir, con escasez de agua. Una buena relación con Chile es crucial debido a la dependencia comercial de Bolivia, ya que los puertos chilenos constituyen la principal vía de entrada y salida de mercancías, y lamentablemente, el libre tránsito no se cumple a cabalidad.

**Con Paraguay**

Bolivia y Paraguay comparten una frontera de 742 kilómetros, con desafíos históricos y actuales en los sectores energético y comercial. La Hidrovía Paraguay-Paraná, la seguridad fronteriza y el Corredor Ferroviario Bioceánico son proyectos estratégicos que demandan coordinación y compromiso. Bolivia accede a esta hidrovía a través del Sistema Tamengo, que comprende el Canal Tamengo y la Laguna Cáceres, desde donde las barcazas se dirigen hacia Corumbá y se integran a los ríos Paraguay y Paraná. Aunque esta ruta ofrece ventajas logísticas y costos más bajos en comparación con el transporte terrestre, enfrenta obstáculos como los bajos niveles de agua, la necesidad de dragado y la modernización de las infraestructuras portuarias

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