Una delegación oficial de Bolivia, encabezada por el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo, participó recientemente en el 69º periodo de sesiones
Una delegación oficial de Bolivia, encabezada por el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo, participó recientemente en el 69º periodo de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, celebrado en Viena. Este encuentro internacional congrega a representantes y autoridades de diversos países para abordar los desafíos globales relacionados con el control y la fiscalización de sustancias ilícitas, así como para fortalecer los mecanismos multilaterales en la lucha contra el narcotráfico.
Durante su intervención en este foro clave, el ministro Oviedo reafirmó el compromiso firme y sostenido de Bolivia con el sistema internacional de fiscalización de drogas. Resaltó que la nación boliviana asume una postura proactiva en la responsabilidad común y compartida que implica enfrentar un fenómeno que trasciende fronteras y afecta a múltiples sectores sociales y económicos. En este sentido, subrayó que el problema mundial vinculado a las drogas ha evolucionado hacia una realidad compleja e interconectada, cuyo abordaje ya no puede limitarse a una visión aislada o fragmentada.
El ministro enfatizó que actualmente las dinámicas del narcotráfico involucran una serie de factores multidimensionales que incluyen aspectos relacionados con la seguridad pública, la salud colectiva, el desarrollo sostenible, la estabilidad financiera y la gobernanza institucional. Esta perspectiva integral pone en evidencia que los desafíos derivados del tráfico ilícito demandan respuestas coordinadas y adaptadas a la naturaleza cambiante del fenómeno.
En su análisis, Oviedo destacó cómo las organizaciones criminales han adoptado estrategias sofisticadas propias del mundo empresarial. Estas estructuras ilegales diversifican sus mercados, tercerizan servicios ilícitos para optimizar sus operaciones, reinvierten capitales provenientes del delito y aprovechan vacíos regulatorios existentes en diferentes jurisdicciones. Además, señaló que el narcotráfico no actúa en solitario sino que se encuentra estrechamente vinculado con otras actividades criminales como el lavado de activos, el tráfico ilegal de armas, la trata de personas, los delitos ambientales y el contrabando. Esta convergencia configura economías criminales complejas que requieren marcos integrales para ser enfrentadas eficazmente.
En relación con las políticas internacionales sobre drogas, la autoridad boliviana sostuvo que estas deben fundamentarse en evidencia científica actualizada y en principios como la proporcionalidad y el respeto a la diversidad cultural. Recalcó que tales políticas deben desarrollarse siempre dentro del marco normativo establecido por las Convenciones internacionales vigentes. Asimismo, puntualizó que aunque la ciencia debe guiar las decisiones políticas, no debe ser sustituida por narrativas simplificadas o reduccionistas que no reflejan la complejidad real del problema.
Uno de los retos más urgentes identificados durante su participación fue la expansión acelerada de las drogas sintéticas a nivel global, acompañada por la proliferación incontrolada de precursores químicos utilizados en su fabricación clandestina. También hizo hincapié en cómo estas sustancias se integran dentro de cadenas globales de suministro cada vez más sofisticadas y difíciles de rastrear. Ante esta realidad emergente, Oviedo manifestó que es necesario concentrar esfuerzos colectivos entre los Estados para diseñar estrategias efectivas que permitan contener este fenómeno.
Finalmente, reafirmó que Bolivia continuará actuando con responsabilidad y firmeza pero manteniendo siempre una apertura al diálogo constructivo entre naciones. La postura boliviana apuesta por un enfoque equilibrado que combine medidas orientadas a garantizar la seguridad pública con políticas centradas en la salud colectiva, el desarrollo sostenible y la cooperación multilateral efectiva. El ministro concluyó señalando que la estabilidad del sistema internacional depende directamente de su capacidad para adaptarse con inteligencia ante nuevos desafíos, preservar consensos fundamentales y fortalecer los mecanismos colaborativos entre Estados para enfrentar conjuntamente esta problemática global




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