La administración municipal de Tarija ha reconocido demoras en la ejecución de ciertos proyectos programados para los barrios, atribuyendo esta situac
La administración municipal de Tarija ha reconocido demoras en la ejecución de ciertos proyectos programados para los barrios, atribuyendo esta situación a una marcada disminución en los ingresos de la institución.
Las autoridades locales han explicado que existe una notable diferencia entre el presupuesto inicialmente planificado al comienzo del año y los fondos que efectivamente se reciben, los cuales han estado considerablemente por debajo de las expectativas. Se ha enfatizado que disponer de un presupuesto no es lo mismo que contar con el dinero en efectivo, y que los recursos han llegado de manera intermitente y en volúmenes reducidos. En el pasado, existía la expectativa de abordar esta problemática directamente con el Ministerio de Economía, aunque dicha gestión no se concretó.
Con el reciente cambio de gobierno, hay una renovada esperanza de que se implemente un modelo de distribución financiera más equitativo, posiblemente una asignación del 50-50, lo que podría mejorar sustancialmente las finanzas municipales. Se ha aclarado que, exceptuando los fondos destinados a gastos operativos, la totalidad de los demás recursos se orientan, de diversas maneras, a beneficiar a los barrios de la ciudad.
Como ejemplo de inversiones que impactan directamente a los residentes, se mencionó el presupuesto de más de 22 millones de bolivianos destinado al desayuno escolar, que beneficia a estudiantes de múltiples zonas. De igual forma, el pago mensual de 250 bolivianos a personas con discapacidad también llega a ciudadanos que residen en los distintos vecindarios. Si bien es cierto que los vecinos suelen referirse a obras de infraestructura, la imposibilidad de ejecutarlas se debe a la escasez de fondos.
A pesar de las limitaciones financieras, la municipalidad ha logrado concretar proyectos importantes. Se han desarrollado plantas de tratamiento de aguas residuales gracias a la cooperación externa, sumando casi 50 millones de bolivianos en donaciones. Un ejemplo específico es la planta de tratamiento del matadero, que representó una inversión de 11 millones de bolivianos. Asimismo, la construcción de la segunda Circunvalación, que incluye varios puentes, es una obra significativa con un costo de 75 millones de bolivianos. Aunque financiada mediante crédito, esta infraestructura también beneficia a los barrios y requiere su correspondiente pago futuro




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