La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) se encuentra en la fase inicial de evaluación y diseño de un ambicioso proyecto vial que busca solucio
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) se encuentra en la fase inicial de evaluación y diseño de un ambicioso proyecto vial que busca solucionar los problemas estructurales y de seguridad que presenta el tramo conocido como El Angosto, ubicado cerca de Villa Montes. Este segmento, que forma parte esencial de la carretera al Chaco, ha sido durante décadas una vía crítica para el transporte en la región, pero sus condiciones actuales representan un serio desafío para el tránsito vehicular, especialmente en temporadas de lluvia.
El Angosto, con una estrecha calzada que bordea un precipicio sobre el río Pilcomayo, fue abierto hace casi un siglo, alrededor de 1928, antes del conflicto bélico del Chaco. Desde entonces, ha servido como paso obligado para camiones de gran tonelaje, buses y vehículos agrícolas, además del transporte particular. Sin embargo, su configuración geográfica y falta de adecuaciones modernas convierten a este tramo en una ruta peligrosa y limitada para la circulación segura y eficiente. En particular, durante la época lluviosa, el desprendimiento frecuente de rocas y lodo desde los cerros circundantes incrementa considerablemente el riesgo para los conductores.
Consciente de esta problemática histórica y su impacto negativo sobre la conectividad regional y la seguridad vial, la ABC ha impulsado un proyecto con una inversión estimada en 160 millones de dólares. Este plan contempla una reconfiguración sustancial del camino mediante la incorporación de infraestructuras modernas como cuatro túneles y cinco viaductos. Estas obras permitirán no solo reducir la longitud total del tramo a aproximadamente 10.5 kilómetros sino también evitar las zonas más peligrosas donde los taludes presentan riesgo constante de desmoronamiento.
El presidente de la entidad estatal, Ernesto Farfán, destacó que este proyecto ha sido desarrollado con el apoyo técnico del Fondo para el Desarrollo y la Cooperación (EDCF) de Corea del Sur. Durante los últimos dos meses, un equipo multidisciplinario conformado por más de 40 profesionales ha trabajado en la prefactibilidad del trazado alternativo que combina partes del camino actual con nuevas vías subterráneas para aumentar la seguridad y durabilidad de la ruta. Próximamente llegará un equipo técnico especializado desde Corea para avanzar en el diseño detallado y evaluación técnica del trazo definitivo.
Farfán reconoció que se trata de una obra compleja debido a las condiciones topográficas extremas que presenta esta zona del país. La inversión por kilómetro lineal es elevada por las características geológicas difíciles que obligan a soluciones constructivas sofisticadas como túneles profundos y estructuras elevadas. Sin embargo, subrayó que este esfuerzo es indispensable para completar finalmente el camino al Chaco, una vía estratégica cuyo desarrollo ha estado postergado durante décadas.
Desde sectores locales como el Comité Cívico de Tarija y la Federación del Autotransporte han reiterado que El Angosto representa una deuda histórica del Estado con la región. La renovación integral de este tramo contribuirá no solo a mejorar las condiciones para los transportistas sino también a fortalecer los vínculos comerciales e interregionales mediante una infraestructura vial segura y confiable.
En definitiva, esta iniciativa refleja un compromiso importante con la modernización vial en Bolivia y responde a demandas urgentes relacionadas con seguridad vial e infraestructura logística. El avance inminente con técnicos internacionales marca un paso decisivo hacia la materialización de un proyecto clave para garantizar la conectividad territorial en condiciones adecuadas durante todo el año. La expectativa está puesta ahora en que este plan pueda concretarse sin mayores demoras para aliviar las dificultades históricas que representa El Angosto y asegurar un tránsito fluido hacia el corazón del Chaco boliviano




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