Bolivia enfrenta un camino complicado en su intento por regresar a la Copa del Mundo. Antes de pensar en la fase de grupos del torneo, la selección na
Bolivia enfrenta un camino complicado en su intento por regresar a la Copa del Mundo. Antes de pensar en la fase de grupos del torneo, la selección nacional debe superar dos duros compromisos en el repechaje intercontinental programado para marzo de 2026, donde se enfrentará inicialmente a Surinam y, de avanzar, a Irak. Solo tras superar estas etapas podrá asegurar su presencia en el evento futbolístico más importante a nivel global.
No obstante, incluso en el caso de lograr la clasificación, el contexto no será sencillo. Las regulaciones establecidas por la FIFA para la conformación de los grupos apuntan a que el equipo boliviano probablemente quede encuadrado en uno de los sectores más exigentes del campeonato. Las normas de distribución por confederaciones limitan las combinaciones posibles, lo que implica que el ganador del Repechaje 2 se asignará a un grupo que contará con dos selecciones europeas.
Esta restricción surge porque Bolivia, como representante de la Conmebol, no puede enfrentarse en la fase inicial a equipos como Argentina o Brasil. De manera similar, Surinam está impedido de medirse con selecciones de Concacaf como México, Estados Unidos o Canadá, dado que comparten confederación. Estas condiciones influyen directamente en el sorteo y en la ubicación de los equipos.
Por ello, el vencedor del repechaje será colocado junto a un cabeza de serie europeo, mientras que los bombos 2 y 3 están configurados para evitar enfrentamientos con selecciones de Conmebol, Asia y Concacaf. Esto limita las opciones y deja como única combinación viable un grupo compuesto por dos selecciones europeas y una africana, reduciendo considerablemente las probabilidades de integrar un grupo accesible.
En consecuencia, Bolivia estaría obligada a enfrentar rivales de gran nivel desde el inicio del torneo. Entre los posibles escenarios que se barajan, podría tocarle un grupo con selecciones como España, Marruecos y Noruega. De alcanzar la fase final, el combinado nacional deberá afrontar un reto mayúsculo, pero también tendrá la oportunidad de medirse ante potencias del fútbol mundial




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