El sorteo del repechaje para la clasificación al Mundial 2026 se llevó a cabo en la sede de la FIFA en Zúrich, Suiza, y definió el camino que deberá s
El sorteo del repechaje para la clasificación al Mundial 2026 se llevó a cabo en la sede de la FIFA en Zúrich, Suiza, y definió el camino que deberá seguir la selección boliviana en su intento por acceder a la próxima Copa del Mundo. El primer desafío para Bolivia será enfrentarse a Surinam, un país situado en Sudamérica, aunque compite en la confederación de Concacaf desde hace varias décadas.
Surinam representa un rival poco conocido para la mayoría de los seguidores del fútbol en la región. A pesar de su ubicación geográfica en Sudamérica, esta nación decidió participar en las competencias de Concacaf y el Caribe, principalmente debido a que, históricamente, su nivel futbolístico no le permitía medirse de forma constante con las potencias sudamericanas. Esta estrategia, adoptada tras su independencia en 1975, ha definido su trayectoria deportiva.
Ubicado en la parte norte del continente sudamericano, Surinam limita con Brasil, Guyana y Guayana Francesa. Su capital es Paramaribo y su territorio abarca aproximadamente 163.820 kilómetros cuadrados, una extensión menor que la de algunos departamentos bolivianos. El neerlandés es el idioma oficial, reflejo de su pasado como colonia del Reino de los Países Bajos hasta 1975. Aunque mantiene estrechos vínculos culturales con Europa, Surinam es miembro activo de la Comunidad del Caribe y cuenta con una población cercana a los 588 mil habitantes, lo que lo convierte en uno de los países menos poblados de Sudamérica.
Un cambio significativo en 2019 transformó el panorama futbolístico de Surinam. Hasta ese momento, la selección no podía convocar a jugadores con doble nacionalidad neerlandesa, lo que limitaba considerablemente su competitividad. Sin embargo, a partir de ese año, esta restricción fue eliminada, permitiendo que futbolistas con ascendencia surinamesa formados en Europa pudieran integrar el equipo nacional. Esta modificación tuvo un impacto inmediato: en la última convocatoria, 20 de los jugadores provenían de ligas europeas, mientras que solo dos jugaban en el torneo local, lo que elevó notablemente el nivel del equipo y su capacidad para competir en la región.
La conexión entre Surinam y el fútbol neerlandés es profunda y se remonta a su historia colonial. Muchos futbolistas nacidos en Surinam o descendientes de surinameses han optado por representar a la selección de los Países Bajos, país con el que comparten idioma y cultura. Esta relación ha dado lugar a la aparición de destacados jugadores que han brillado en el ámbito internacional, consolidando un vínculo único entre ambas naciones en el mundo del fútbol




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