El panorama del fútbol sudamericano ha vuelto a poner a Bolivia en el centro de atención. Durante los actos conmemorativos por el centenario de la Fed
El panorama del fútbol sudamericano ha vuelto a poner a Bolivia en el centro de atención. Durante los actos conmemorativos por el centenario de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y la inauguración de la fase inicial de la Casa de la Verde en La Paz, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, oficializó que la ciudad de Santa Cruz de la Sierra albergará la final única de la Copa Sudamericana en 2027.
Este anuncio cobra particular relevancia al considerar el reciente cambio de planes para la edición de 2025, cuya final, inicialmente asignada a la misma ciudad y prevista para el 22 de noviembre de este año, fue reubicada por la Confederación Sudamericana de Fútbol. La decisión de reasignar la sede de 2025 se fundamentó en los plazos incumplidos para la modernización del estadio Tahuichi Aguilera. Aunque la determinación previa generó un comprensible desánimo, la cúpula dirigencial del fútbol boliviano no cejó en su empeño.
La confirmación para 2027 se interpreta como un respaldo tangible a la gestión del presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, quien lideró las gestiones iniciales para que Santa Cruz fuera anfitriona de un evento continental. Tras conocerse la reubicación de la final de 2025, el propio Costa inició de inmediato gestiones intensivas para asegurar que el país mantuviera su proyección en el ámbito continental, lo que finalmente se ha materializado.
Su consolidada relación con el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, sumada a un vínculo de confianza forjado con Gianni Infantino, máximo responsable de la FIFA, ha sido determinante para obtener apoyos estratégicos en momentos clave para el desarrollo del fútbol boliviano.
En el mismo acto conmemorativo, el titular de la Conmebol no solo compartió la noticia de la sede de la Sudamericana, sino que también hizo una revelación de gran calado: una promesa del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, de que Bolivia acogerá un Mundial. Minutos más tarde, el propio Infantino corroboró la información, si bien no detalló la categoría específica del certamen. Este anuncio ha desatado un renovado entusiasmo y esperanza, abriendo un nuevo capítulo de posibilidades para el país en materia deportiva y de infraestructura.
A pesar de los desafíos y las voces críticas que han acompañado su periodo, Fernando Costa ha logrado afianzar su liderazgo en el panorama futbolístico regional. Su ascendencia en la Conmebol ha crecido, respaldada por logros tangibles como la clasificación a la Copa Mundial Sub-17 en Catar y la participación de la selección absoluta en la fase de repechaje para el Mundial de 2026. La edificación de la Casa de la Verde se erige, además, como un emblema de avance institucional.
El próximo desafío recae ahora en las administraciones locales y el Gobierno Nacional, quienes deberán asegurar la concreción de los compromisos infraestructurales para que Bolivia esté a la altura de la final de la Sudamericana 2027 y, en un futuro, de una posible Copa del Mundo. Por su parte, Costa ha señalado que persisten tareas cruciales, como la optimización del arbitraje, la consolidación del sistema de licencias para clubes y la implacable lucha contra la manipulación de resultados




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