El escrutinio de las actas electorales ha concluido, confirmando los resultados de la segunda vuelta presidencial que definió el liderazgo de Bolivia.
El escrutinio de las actas electorales ha concluido, confirmando los resultados de la segunda vuelta presidencial que definió el liderazgo de Bolivia. A nivel nacional, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) se ha consolidado como la fuerza vencedora, con su candidato Rodrigo Paz Pereira obteniendo la presidencia con el 54.5% de los sufragios, superando a la alianza Libre, liderada por el expresidente Jorge Quiroga, que alcanzó el 45.5%.
En el ámbito departamental, Tarija se distinguió por ser una de las primeras jurisdicciones en finalizar el cómputo oficial de votos. El Tribunal Electoral Departamental (TED) de Tarija completó el 100% del escrutinio el pasado lunes, posicionándose como el segundo departamento en hacerlo a nivel nacional, solo después de Oruro. Chuquisaca también concluyó su conteo al cierre de la misma jornada.
Los resultados en Tarija, sin embargo, presentaron un panorama distinto al nacional. La alianza Libre se impuso en la región con un ajustado 50.31% de los votos, lo que se traduce en 159,195 sufragios. El PDC, por su parte, obtuvo el 49.69%, con 157,237 votos. Esta mínima diferencia de 1,958 votos subraya la intensa polarización y la división del electorado en el departamento. Pese a este resultado local, la victoria de Quiroga en Tarija no alteró el triunfo nacional de Paz, quien logró revertir la tendencia en seis de los nueve departamentos del país.
En Oruro, el PDC consiguió una victoria contundente, acumulando 185,082 votos (60.36%), frente a los 121,672 votos (39.64%) de la alianza Libre. De manera similar, en Chuquisaca, el cómputo final favoreció al PDC, con un 53.72% de los votos (162,429), en contraste con el 46.28% (139,958) de Quiroga. Estos resultados en los tres departamentos que primero concluyeron el conteo refuerzan la tendencia nacional favorable al proyecto político del PDC.
Tras la difusión de los resultados, surgieron algunas inquietudes sobre posibles irregularidades. No obstante, las autoridades electorales han descartado categóricamente cualquier indicio de fraude. El presidente interino del Tribunal Supremo Electoral (TSE) aseguró que no existía margen para la manipulación de actas, destacando que todo el proceso electoral se llevó a cabo con la máxima seguridad, transparencia y control legalmente establecido. Se hizo hincapié en que los cómputos fueron públicos, contando con la presencia de delegados partidarios y observadores internacionales. Un senador electo del PDC complementó esta postura, atribuyendo las alegaciones de fraude a una estrategia política de desinformación, parte de una campaña electoral particularmente agresiva. Se señaló la necesidad de revisar la normativa electoral para mitigar futuras campañas que generen polarización y descomposición social, mencionando el impacto de ciertas estrategias de campaña en la fase final del proceso.
En cuanto a las proyecciones para Tarija, se ha reafirmado el compromiso de la nueva administración con el desarrollo regional. Se han mencionado planes para proyectos de infraestructura hídrica, la culminación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales y la finalización de la carretera al Chaco, entre otras iniciativas delineadas en una agenda acordada con el Comité Cívico local. Estas promesas se enmarcan en una responsabilidad más amplia de la gestión nacional.
Finalmente, el triunfo del PDC ha sido objeto de atribución por parte de diversas facciones políticas. Tanto el sector evista como el arcista han reivindicado la victoria de Rodrigo Paz, sugiriendo que sus seguidores, ante la falta de otras opciones, optaron por respaldar al binomio ganador. Se ha observado que incluso funcionarios públicos en ejercicio apoyaron activamente la campaña del PDC, lo cual se ha reconocido como un ejercicio de su derecho



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