El panorama de la literatura juvenil en Bolivia experimenta un alentador renacer con la reactivación de concursos y publicaciones dedicadas a este seg
El panorama de la literatura juvenil en Bolivia experimenta un alentador renacer con la reactivación de concursos y publicaciones dedicadas a este segmento. Tras un periodo de disminución de estas iniciativas, especialmente a partir de 2019, la aparición de nuevas propuestas es motivo de celebración. Históricamente, editoriales y municipios impulsaron certámenes literarios hasta antes de ese año, y aunque hoy solo un concurso nacional, promovido por el Grupo Editorial La Hoguera, ofrece la publicación anual de un libro de cuentos y una novela juvenil junto con un incentivo económico, la recuperación de esta tradición por parte de otras instituciones es un hito significativo. Santillana, pionera en la premiación de literatura infantil en el país desde 2007, retoma este camino a través de un certamen que fomenta la creación de calidad y permite tanto el descubrimiento de nuevas voces como la lectura de autores consolidados bajo enfoques innovadores.
De esta renovada apuesta surge una compilación que reúne cuatro cuentos inspirados en el vasto acervo de leyendas nacionales. Esta obra, publicada por Loqueleo Santillana en Santa Cruz de la Sierra en 2025, es el resultado del I Premio de Narrativa Juvenil Soy Loqueleo 2024, y se complementa con una recopilación de relatos infantiles. La portada, ilustrada por Adriana García, invita a un viaje por el imaginario boliviano.
El primer lugar de esta edición fue otorgado a Mauricio Rodríguez por su relato Nueva Era, una narrativa moderna que entrelaza referencias a superhéroes y el cine. La protagonista, una adolescente, ha perdido la voz —su ajayu o alma, en la cosmovisión andina— tras el fallecimiento de su mejor amiga. Desde aquel doloroso adiós en el hospital, su silencio es absoluto, comunicándose únicamente a través de un bolígrafo y una libreta, donde plasma frases incisivas y mordaces. Su agudeza, a menudo sarcástica, pone a prueba la paciencia de su madre. La trama se desarrolla en el convulso año 2019, configurándose como una aventura itinerante cuando la madre emprende un viaje para rescatar al padre, sorteando bloqueos y otros desafíos a bordo de un clásico vehículo de fabricación alemana, en su intento por llegar a la lejana Chiquitanía. En medio del altiplano, la joven encontrará alusiones a la Miqhala, una devoradora de almas, y una clave fundamental para recuperar su voz y sanar su espíritu afligido. Mauricio Rodríguez, quien este año también fue galardonado con el prestigioso premio Franz Tamayo en la categoría de relatos para adultos, demuestra un talento versátil, y se espera que continúe explorando el segmento de la literatura juvenil, un nicho que aún requiere mayor atención en el panorama literario nacional.
El segundo puesto lo ocupa el reconocido César Herrera, quien también contribuye a la compilación infantil con una historia sobre un duende. Su relato, Así habla la viudita, es una evocación meticulosa y cautivadora de una popular leyenda de fantasmas. Describe con nostalgia y vivacidad las ciudades de finales del siglo XIX, con sus carruajes, la tenue luz de las velas de sebo, la omnipresente pobreza y las complejas relaciones de servidumbre. La narración sumerge al lector en un mundo distante donde el tiempo, la inmortalidad y la triste existencia de las mujeres de escasos recursos se entrelazan.
En tercer lugar, Devolveme mi palabra de Raquel Balcázar ofrece una revisión magistral de un arquetipo clásico: el condenado. En esta versión, una mujer fallece antes de poder casarse en un apartado valle, ajeno aún a las infraestructuras modernas y la conectividad. El relato explora cómo la comunidad se transforma en un lugar desolador, donde el temor impide a sus habitantes salir a las calles, y cómo se resuelve este conflicto, recuperando con maestría la esencia de los cuentos de embrujos y aparecidos que se narraban al calor del fuego en las noches.
Finalmente, Mi nombre es Urutaú de Mariam Mocobono se inspira en las leyendas guaraníes del guajojó, un ave misteriosa cuyos lamentos envuelven la Amazonía en su misticismo. La historia, que presenta una princesa, una traición, una muerte y un desenlace conmovedor y trágico, guía al lector a través de la vida de un grupo de habitantes de la selva, ofreciendo una profunda reflexión sobre los amores vedados, la ambición y sus devastadoras consecuencias.
Con la expectativa de seguir impulsando la lectura y la creación de nuevas narrativas, se aguarda con entusiasmo la próxima convocatoria de Loqueleo




COMMENTS