Guerra Balcánica Desencadena Cadena de Asesinatos Sin Precedentes

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Guerra Balcánica Desencadena Cadena de Asesinatos Sin Precedentes

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Bolivia se ha convertido en un escenario crítico para las operaciones del crimen organizado transnacional, donde una intensa pugna por el control del

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Bolivia se ha convertido en un escenario crítico para las operaciones del crimen organizado transnacional, donde una intensa pugna por el control del tráfico internacional de estupefacientes ha desencadenado una serie de actos violentos, incluyendo asesinatos y secuestros, atribuidos a ajustes de cuentas entre poderosas facciones.

A pesar de la gravedad de la situación, las autoridades gubernamentales y policiales bolivianas aún no han confirmado oficialmente la implicación de redes criminales de origen balcánico, compuestas por organizaciones albanesas o serbias que dominan el narcotráfico en Europa, en los crímenes y secuestros registrados entre julio y agosto en la región de Santa Cruz. No obstante, el ministro de Gobierno, Roberto Ríos, ha reconocido que emisarios de estas redes internacionales buscan establecerse en el país para tomar el control del mercado de drogas, un espacio que quedó vulnerable tras la huida del uruguayo Sebastián Marset.

Una manifestación palpable de esta escalada de violencia ocurrió el 13 de agosto, cuando tres ciudadanos extranjeros fueron asesinados en una residencia del barrio Petrolero Norte, en la avenida Beni de la capital cruceña. Las víctimas fueron identificadas por la Fiscalía como Dejanço Lazarevski, de 43 años y originario de Macedonia del Norte, junto a los serbios Miljan Gjeki, de 38 años, y Vanja Miloševi. Este suceso ha sido vinculado directamente con la actividad de las organizaciones criminales balcánicas.

La dimensión internacional de esta problemática se hizo evidente el 26 de agosto con la captura en Paraguay de Luka Starevi, un ciudadano serbio de 35 años. Starevi intentaba ingresar a Bolivia por el paso fronterizo de Cañada Oruro, en el municipio de Villa Montes, que conecta con la localidad paraguaya de Mayor Infante Rivarola. Se le consideraba una figura clave, un embajador de las redes balcánicas en Sudamérica, y portaba un documento de identidad argentino falso a nombre de Lisandro Emanuel Larre para facilitar su cruce.

La intención de Starevi al intentar llegar a Bolivia era, según las investigaciones, intervenir en la disputa interna por el control del narcotráfico, una pugna que se intensificó notablemente tras el hallazgo de los tres cuerpos en Santa Cruz. Se presume que los individuos asesinados estaban involucrados en la adquisición de cocaína en Bolivia para su envío a Brasil, desde donde Starevi, con el apoyo de una importante organización criminal brasileña, coordinaría su transporte hacia Europa.

Nacido en Belgrado, la trayectoria criminal de Starevi comenzó con delitos menores en el seno de mafias locales. Sin embargo, su ascenso fue meteórico; a mediados de la década de 2000, se integró al Clan de Kotor, uno de los grupos más influyentes de la región balcánica, especializado en la importación de cocaína desde Sudamérica hacia el continente europeo.

Un punto de inflexión en su historial delictivo se produjo en 2015, cuando fue acusado del asesinato de Goran Radoman, líder del Clan de Kotor, en Belgrado. Radoman había regresado de Sudamérica tras organizar importantes envíos de cocaína, y las pesquisas sugieren que Starevi lo eliminó para hacerse con el control de un puesto estratégico dentro de la organización.

Tras el crimen, Starevi orquestó una estrategia para simular su muerte ante la policía española, lo que le permitió establecerse en Brasil. Allí, consolidó alianzas con la organización criminal más grande del país vecino, asegurando así la logística necesaria para el envío de drogas desde Bolivia y Brasil a Europa. En los círculos del crimen organizado, se le conocía como el principal enlace de las redes balcánicas en Sudamérica.

Su verdadera situación se reveló en 2020, cuando fue arrestado en Brasil durante un control rutinario, presentándose con una identidad croata falsa. A pesar de estar vinculado a múltiples homicidios y de existir una orden de extradición por el asesinato de Radoman, fue liberado en 2023 por falta de pruebas, una decisión judicial que generó controversia.

Este error judicial le brindó la oportunidad de refugiarse en Argentina, donde obtuvo el documento falso con el que intentó ingresar a Bolivia. Su reciente captura en Paraguay y su posterior entrega a las autoridades brasileñas han frustrado, al menos temporalmente, sus planes de reorganizar y fortalecer su facción criminal en la región

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