La reciente flexibilización cambiaria implementada por el Gobierno nacional ha llevado a una devaluación superior al 30% de la moneda boliviana, marca
La reciente flexibilización cambiaria implementada por el Gobierno nacional ha llevado a una devaluación superior al 30% de la moneda boliviana, marcando un hito en la política económica del país. Fernando Romero, secretario de Economía y Finanzas Públicas de la Gobernación de Tarija, enfatizó que esta medida no solo refleja un cambio significativo en el tipo de cambio oficial, sino que también oficializa una realidad que ya se había manifestado en el mercado paralelo durante varios años.
Con la transición a un sistema de tipo de cambio flexible tras casi 15 años de un tipo fijo, Bolivia ahora se enfrenta a un escenario donde el valor del dólar se ajustará diariamente en función del comportamiento del mercado cambiario. Este nuevo entorno está destinado a estar caracterizado por una mayor volatilidad y especulación, así como por la incertidumbre que conlleva una economía con escasez de divisas.
Romero subrayó que la decisión de flexibilizar el cambio era imperativa, dado que el antiguo esquema había alcanzado un punto insostenible. Sin embargo, advirtió que el éxito de esta nueva política dependerá en gran medida de la capacidad del Banco Central de Bolivia (BCB) y del sistema financiero para satisfacer la demanda existente de dólares tanto a nivel nacional como departamental. Habrá ganadores y perdedores, pero era un cambio necesario, afirmó.
El funcionario también mencionó que será fundamental realizar ajustes contables y financieros en las operaciones económicas, ya que estas habían estado basadas en un tipo de cambio oficial diferente al actual. A pesar de esto, consideró que no deberían producirse transformaciones estructurales significativas, dado que gran parte del sector económico ya había estado utilizando como referencia los valores del mercado paralelo durante más de tres años.
En cuanto al impacto sobre los precios, Romero reconoció la posibilidad de incrementos y ajustes en ciertos sectores; sin embargo, pronosticó que estos cambios no serían permanentes ni tendrían un impacto considerable.
Uno de los retos más apremiantes identificados por Romero es la situación relacionada con los depósitos en dólares dentro del sistema financiero. Aseguró que tanto el Banco Central como las entidades bancarias deben garantizar la devolución de estos recursos a los ahorristas para evitar cualquier pérdida de confianza en el sistema financiero. Si las personas reciben bolivianos al tipo de cambio oficial y no pueden acceder a dólares en los bancos, regresarán al mercado paralelo, donde no existe regulación sobre el precio, alertó.
Romero también enfatizó que la flexibilización cambiaria no es una solución mágica para la crisis de liquidez que enfrenta Bolivia. Para abordar esta problemática, será esencial mejorar las tasas de interés con el fin de incentivar el retorno de divisas al sistema financiero. Además, subrayó la importancia de brindar seguridad jurídica, fortalecer la producción nacional, impulsar la industrialización y aumentar las exportaciones no tradicionales.
La atracción de inversión extranjera también fue un punto destacado por Romero. Según datos proporcionados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Bolivia captó solo 30 centavos por cada 100 dólares invertidos en la región durante el año anterior; una cifra que podría disminuir aún más debido a los recientes conflictos y bloqueos experimentados durante casi dos meses.
Respecto a los salarios, Romero indicó que los ingresos pagados en bolivianos ya habían perdido poder adquisitivo frente al dólar paralelo y debido a los efectos inflacionarios. Por lo tanto, consideró que esta medida representa una formalización de una situación económica ya palpable para gran parte de la población.
Finalmente, cuestionó por qué no se había aplicado antes esta flexibilización cuando Bolivia contaba con reservas internacionales cercanas a los 15 mil millones de dólares. En contraste, actualmente las reservas están cerca solo 700 millones y se observa una economía mostrando signos claros de recesión. En este complicado contexto económico, estimó que el Gobierno podría anunciar pronto un paquete financiero internacional mediante organismos multilaterales para mitigar estas dificultades.
Romero concluyó explicando que la depreciación oficial supera el 30% si se compara con el anterior tipo de cambio establecido por el Banco Central. La nueva cotización será actualizada diariamente desde las 20:00 horas hasta las 7:59 horas del día siguiente, marcando así un nuevo capítulo en la economía boliviana.



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