El Gobierno ha dado un paso significativo hacia la modernización de su política cambiaria al implementar un nuevo régimen de tipo de cambio flexible.
El Gobierno ha dado un paso significativo hacia la modernización de su política cambiaria al implementar un nuevo régimen de tipo de cambio flexible. Esta medida, que marca el fin del sistema de tipo de cambio fijo, busca establecer un valor referencial del dólar que sea más acorde con las dinámicas actuales del mercado.
En una reciente entrevista con la Red Uno, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, detalló que el objetivo principal de esta reforma es unificar el mercado cambiario. Al hacerlo, se espera proporcionar mayor transparencia y reactivar la economía sin que esto repercuta negativamente en los precios ni en los créditos denominados en bolivianos.
El nuevo tipo de cambio se determinará diariamente por el mercado, utilizando como base las operaciones que realicen los exportadores a través del sistema financiero. Este valor se calculará mediante un promedio ponderado de las transacciones realizadas durante la semana laboral. Espinoza destacó que este mecanismo ya había estado en funcionamiento durante aproximadamente seis meses bajo el concepto de valor referencial, pero ahora ha sido formalizado como el nuevo tipo de cambio oficial.
Para evitar la especulación que podría derivarse de este nuevo sistema, se mantendrán ciertos mecanismos de control. Uno de estos es una banda máxima de 10 centavos entre el precio de compra y venta del dólar. Además, el Banco Central de Bolivia (BCB) tendrá la capacidad de intervenir en el mercado comprando o vendiendo divisas cuando se detecte una alta volatilidad.
A pesar del cambio en la política cambiaria, Espinoza aseguró que no debería haber un aumento en los precios de los productos ni afectar a la canasta familiar. Explicó que muchos bienes nacionales e importados ya habían experimentado ajustes en sus precios debido a la existencia previa del mercado paralelo del dólar. Por lo tanto, considera que oficializar el valor referencial no generará nuevas alzas en los costos.
En cuanto a las operaciones bancarias, el ministro anunció que las entidades financieras volverán a operar normalmente con dólares. Con la entrada en vigencia del nuevo régimen cambiario, los bancos podrán normalizar sus operaciones con tarjetas y otros servicios financieros, canalizar remesas desde el exterior y recibir depósitos en moneda extranjera, entre otras actividades.
Espinoza enfatizó que la unificación del mercado cambiario eliminará la necesidad de distintos tipos de cambio y permitirá que tanto casas de cambio como entidades financieras ofrezcan precios similares para el dólar, lo que beneficiará a ciudadanos y empresas al generar mayor previsibilidad.
A pesar de las preocupaciones sobre una posible devaluación del boliviano, el ministro rechazó esta noción. Afirmó que el antiguo tipo de cambio oficial ya no era representativo del mercado real y subrayó que cuando asumió su cargo, el dólar estaba valorado en aproximadamente 14 bolivianos; actualmente, con el nuevo tipo establecido en 9,73 bolivianos por dólar, se busca reflejar mejor las condiciones económicas.
Respecto a los créditos en bolivianos, Espinoza aseguró que no habrá cambios significativos. La mayoría abrumadora (99,3%) de la cartera crediticia está denominada en moneda nacional, lo cual garantiza que las cuotas y tasas de interés para préstamos no se verán afectadas por esta nueva política cambiaria.
El Gobierno espera varios beneficios con esta nueva medida: desde reducir espacios para la especulación hasta fomentar un entorno más transparente y ordenado en el mercado cambiario. Además, se anticipa un incremento significativo en las remesas canalizadas a través del sistema financiero —más de 1.000 millones de dólares— lo cual fortalecerá la disponibilidad general de divisas en Bolivia.
Con esta implementación del tipo de cambio flexible, Espinoza afirmó que se inicia un nuevo modelo económico destinado a dejar atrás un sistema caracterizado por múltiples tipos cambiarios. La intención es dar mayor protagonismo al sector privado y potenciar a exportadores y emprendedores como motores fundamentales para impulsar la economía boliviana.



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