Paul Castellanos, director del Hospital Regional San Juan de Dios, ha compartido una evaluación crítica sobre el estado actual de este importante cent
Paul Castellanos, director del Hospital Regional San Juan de Dios, ha compartido una evaluación crítica sobre el estado actual de este importante centro médico en Tarija, el cual se encuentra en un proceso de recuperación tras lo que él describe como una “gestión de abandono”. Esta situación ha afectado especialmente áreas fundamentales como la unidad de terapia intensiva y el equipamiento diagnóstico, que son esenciales para brindar atención médica adecuada.
Durante la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, el hospital llegó a contar con un total de 13 camas en su unidad de terapia intensiva. Sin embargo, Castellanos ha señalado que esta capacidad se ha visto drásticamente reducida en los últimos tiempos. El deterioro y la falta de mantenimiento han llevado al desmantelamiento de dicha unidad, lo que ha generado serias preocupaciones sobre la calidad del servicio ofrecido a los pacientes.
En un esfuerzo por revertir esta situación, la administración del hospital está trabajando en la ampliación de cinco nuevas camas para terapia intensiva y en la recuperación de equipos médicos esenciales, como respiradores que habían sido almacenados. Castellanos ha enfatizado que, a pesar de las limitaciones financieras, se están realizando esfuerzos significativos para mejorar la infraestructura del hospital con los recursos disponibles.
El director del hospital hizo un llamado a las autoridades nacionales y departamentales, incluyendo al Ministerio de Obras Públicas y al Ministerio de Salud, para recibir apoyo en el fortalecimiento del personal médico y en la mejora general del establecimiento. Subrayó que es crucial que tanto la Gobernación de Tarija como la Alcaldía y el Gobierno central colaboren estrechamente para asegurar que el hospital pueda seguir atendiendo a pacientes no solo del municipio sino también del departamento en su conjunto.
Uno de los desafíos más apremiantes identificados por Castellanos es el estado crítico del equipamiento médico. En particular, mencionó que el tomógrafo está llegando al final de su vida útil y no hay posibilidad inmediata de obtener repuestos. Para abordar este problema, se ha solicitado al Ministerio de Salud un nuevo equipo similar a los que se proporcionan a hospitales ubicados en las regiones más centrales del país, lo cual es fundamental para asegurar diagnósticos precisos y oportunos.
Con miras a mejorar la atención al paciente, Castellanos también anunció la implementación de un buzón de sugerencias. Este mecanismo tiene como objetivo evaluar tanto la calidad del servicio proporcionado como el trato recibido por los pacientes. “Queremos rescatar a los buenos profesionales y mejorar donde haya fallas”, manifestó, añadiendo que cualquier deficiencia detectada será objeto de medidas correctivas.
Finalmente, recordó que el sistema público de salud bajo el Seguro Universal de Salud (SUS) no siempre cubre todos los gastos relacionados con la atención médica. Esto puede llevar a situaciones donde los pacientes deban asumir costos adicionales debido a las limitaciones inherentes al sistema. De este modo, Castellanos reafirmó su compromiso con mejorar las condiciones actuales del hospital para ofrecer una atención más digna y eficiente.



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