Este sábado, un grupo de conductores de camiones logró finalmente avanzar por la carretera que conecta Llavini con la ciudad de Cochabamba, tras seman
Este sábado, un grupo de conductores de camiones logró finalmente avanzar por la carretera que conecta Llavini con la ciudad de Cochabamba, tras semanas de permanecer atrapados en medio de bloqueos. Sin embargo, su travesía estuvo marcada por la violencia, ya que durante el trayecto denunciaron haber sido atacados con piedras y explosivos.
José Ticona, uno de los conductores afectados, compartió su angustiante experiencia. Visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos, relató cómo temió por su vida cuando un grupo de personas lo amenazó. Me han lanzado piedra y dinamita, me dijeron que iban a quemar el camión, expresó desde el interior de su vehículo, que logró avanzar a pesar de los daños sufridos, como el parabrisas frontal roto. Ticona formó parte de un contingente de aproximadamente 200 conductores que lograron continuar su viaje después de una larga espera.
La situación ha sido particularmente crítica en Bolivia, donde se encuentra vigente un Estado de excepción que prohíbe los bloqueos. A pesar de esta regulación, las protestas han persistido en diversas regiones del país. En respuesta a esta crisis, el Gobierno ha implementado un plan para liberar las carreteras afectadas.
Alfredo, uno de los dirigentes del transporte pesado, subrayó la gravedad del contexto al señalar que más de 200 conductores habían estado expuestos durante semanas a condiciones extremas, enfrentando hambre y frío al dormir en la carretera. “Están atentando contra la vida de los conductores”, afirmó con firmeza, resaltando la precariedad en la que se encontraban sus compañeros.
La operación para permitir el paso de estos conductores se realizó bajo la protección de fuerzas policiales y militares. Algunos camioneros realizaban rutas nacionales mientras que otros provenían del exterior y quedaron atrapados debido a los bloqueos. Para liberar el tramo crítico desde Llavini, las autoridades utilizaron gases lacrimógenos contra los manifestantes que obstaculizaban el paso.
Este episodio pone en evidencia no solo las tensiones sociales actuales en Bolivia, sino también las dificultades que enfrentan quienes dependen del transporte para llevar a cabo su labor diaria en medio de un clima de inestabilidad y protestas.



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