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Bolivia se encuentra en un momento crítico en su historia energética, enfrentando una notable disminución en las reservas de gas natural, lo que ha generado preocupaciones sobre una inminente crisis energética. En este contexto, Tarija, uno de los principales productores de energía del país, busca diversificar su matriz energética a través de proyectos de energías renovables que sean sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Entre estas iniciativas destaca el proyecto hidroeléctrico de Huacata, ubicado en San Lorenzo, que cuenta con estudios técnicos finalizados y una licencia ambiental aprobada, pero que sigue paralizado debido a la falta de financiamiento.
La situación energética en Bolivia se torna cada vez más compleja. Aunque Tarija produce más de 480 megavatios (MW) de energía eléctrica, su demanda interna apenas alcanza entre 60 y 70 MW. Este excedente se destina al Sistema Interconectado Nacional (SIN), consolidando a Tarija como un importante exportador energético. Sin embargo, el hecho de que más del 95% de esta producción dependa del gas natural plantea interrogantes sobre la sostenibilidad futura del sistema.
René Valdez, exsubgobernador de San Lorenzo, ha subrayado la urgencia de prepararse para una transición energética antes de que el agotamiento progresivo de las reservas hidrocarburíferas se convierta en un problema insostenible. Valdez enfatiza la necesidad imperiosa de explorar alternativas energéticas más limpias y sostenibles. El proyecto hidroeléctrico Huacata se presenta como una solución viable, aprovechando una infraestructura existente: la presa Huacata. Este proyecto propone instalar turbinas en Corana Norte para aprovechar un desnivel significativo que permitiría generar aproximadamente 10 MW adicionales. Aunque esta cifra puede parecer modesta frente a grandes termoeléctricas, los promotores creen que su impacto económico podría ser considerable para la región.
Valdez también ha indicado que la venta de energía generada podría proporcionar ingresos suficientes para financiar gradualmente la infraestructura necesaria y fortalecer las finanzas municipales. Además, resalta que este tipo de proyectos son amigables con el medio ambiente y alineados con las tendencias globales hacia energías más limpias.
Los impulsores del proyecto buscan financiamiento compartido entre el Gobierno Municipal de San Lorenzo, la Gobernación de Tarija y el Gobierno nacional. Asimismo, consideran posible gestionar recursos ante organismos internacionales que apoyan iniciativas relacionadas con energías renovables y la mitigación del cambio climático. Esta propuesta se inscribe dentro de una visión más amplia destinada a reducir la dependencia del gas natural en Tarija.
En este marco, Valdez sugirió también la creación de una entidad departamental enfocada exclusivamente en la generación eléctrica, complementando así las funciones actuales de Servicios Eléctricos Tarija (Setar). Además, apuntó a otras oportunidades hidroeléctricas en Tarija que podrían aprovecharse utilizando recursos hídricos ya existentes.
El debate sobre el futuro energético no solo gira en torno a Huacata; también se centra en El Carrizal, otro ambicioso proyecto hidroeléctrico situado sobre el río Camblaya. Con una inversión estimada superior a los 1.300 millones de dólares y una potencia instalada proyectada de 366 MW, este proyecto es considerado crucial no solo para Tarija sino para todo el país. Daniel Trigo, miembro del Comité Impulsor de El Carrizal, ha expresado que es urgente actuar ante la inminente escasez energética.
Además del componente energético, El Carrizal tiene el potencial de habilitar al menos 50.000 hectáreas bajo riego, lo cual podría ser fundamental para potenciar la producción agropecuaria en la región chaqueña.
Por otro lado, aunque Tarija ya ha comenzado a avanzar hacia una matriz energética más diversificada con proyectos como la planta solar de Yunchará, aún existen retos pendientes. La Planta Eólica La Ventolera en Uriondo es un ejemplo claro; aunque fue propuesta hace varios años como parte del futuro energético renovable del departamento, hasta ahora no ha registrado avances concretos.
La pregunta crucial permanece: ¿qué sucederá cuando se agoten las reservas gasíferas? Para los defensores tanto del proyecto Huacata como del Carrizal, es esencial acelerar las inversiones en energías renovables. Con condiciones naturales favorables para generar electricidad a partir del agua, viento y sol, Tarija tiene ante sí una oportunidad significativa para redefinir su futuro energético y enfrentar los desafíos venideros con resiliencia y sostenibilidad.



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