El panorama económico de Bolivia se ha tornada sombrío, con proyecciones que apuntan a un posible decrecimiento debido a los prolongados bloqueos y mo
El panorama económico de Bolivia se ha tornada sombrío, con proyecciones que apuntan a un posible decrecimiento debido a los prolongados bloqueos y movilizaciones que han azotado al país durante casi 50 días. En una reciente declaración, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, advirtió que las estimaciones iniciales de crecimiento para este año, que oscilaban entre el 0% y el 0,5%, han sido revisadas drásticamente. En la presentación del Presupuesto General del Estado reformulado para 2026, se reflejó una contracción del -1,28%.
Espinoza subrayó que, aunque aún no se cuentan con cifras exactas sobre el impacto de los bloqueos, el escenario más probable es un crecimiento negativo. El funcionario destacó la devastación económica no solo en las áreas directamente afectadas por los conflictos, sino también en las cadenas productivas a nivel nacional. “Lamentablemente, estos últimos 40 días de bloqueo lo que han hecho es destruir no solamente la economía de las ciudades en conflicto… sino también están afectando las cadenas productivas en todo el país”, manifestó.
El análisis del contexto actual no solo proviene de la autoridad económica nacional; organismos internacionales como el Banco Mundial han emitido alertas similares. En un informe reciente, esta entidad ratificó su proyección de una contracción económica del 3,2% para Bolivia este año. Espinoza señaló que esta cifra se basa en indicadores del último año de gestión del expresidente Luis Arce, cuando ya se observaba una tendencia negativa en el crecimiento.
Además de reconocer la gravedad de la situación actual, el ministro mencionó que el Gobierno había estado implementando medidas para estabilizar variables económicas clave como el tipo de cambio y la inflación. Sin embargo, estas iniciativas se han visto severamente afectadas por las consecuencias derivadas de los bloqueos. “Ahora no solamente tenemos que hablar de estabilización, sino de reconstrucción de la economía”, enfatizó Espinoza. A su juicio, es crucial abordar no solo la recuperación en La Paz y El Alto —áreas particularmente golpeadas— sino también extender esos esfuerzos al resto del país.
La situación refleja un momento crítico para Bolivia, donde los efectos adversos de la crisis social y política están comenzando a tener repercusiones significativas en la economía nacional. La reconstrucción será un desafío monumental para el Gobierno mientras intenta restablecer la normalidad y reintegrar las cadenas productivas dañadas por estos prolongados conflictos.



COMMENTS