En un contexto de creciente tensión social y protestas en Bolivia, el presidente Rodrigo Paz ha promulgado la Ley de Regulación de Estados de Excepció
En un contexto de creciente tensión social y protestas en Bolivia, el presidente Rodrigo Paz ha promulgado la Ley de Regulación de Estados de Excepción, una medida que permite la intervención de las Fuerzas Armadas en el control de manifestaciones y bloqueos de carreteras. Esta decisión surge en respuesta a las demandas de sindicalistas y campesinos que han exigido la renuncia del mandatario, lo que ha derivado en un escenario de violencia que ha dejado al menos diez muertos y ha ocasionado desabastecimientos en diversas regiones andinas del país.
Durante un acto celebrado en La Paz, el presidente estuvo acompañado por sus ministros, así como por altos mandos de la Policía y las Fuerzas Armadas. En su discurso, Paz enfatizó la importancia de esta normativa para el presente y futuro del país, argumentando que busca garantizar la defensa y protección de los ciudadanos frente al narcoterrorismo, fenómeno que, según él, está detrás de las movilizaciones sociales.
El presidente hizo referencia a la reciente captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, quien fue extraditado a Estados Unidos en marzo pasado, sugiriendo que este tipo de acciones son parte fundamental de su estrategia para combatir el crimen organizado. Así como cayó Marset, sus días están contados, afirmó Paz, subrayando su compromiso con la aplicación rigurosa de la Constitución y las leyes.
Es importante señalar que la promulgación de esta ley no implica la activación inmediata del estado de excepción; para ello es necesario un decreto adicional. Sin embargo, el presidente aseguró que ya se cuenta con un plan diseñado para que tanto la Policía como las Fuerzas Armadas actúen con profesionalidad y firmeza ante la situación actual.
Paz también se posicionó como un gobernante firme al afirmar que su administración se mantendrá hasta el año 2030 y que está comprometida con el desarrollo económico del país. No obstante, alertó sobre los peligros representados por el narcoterrorismo y cómo este está afectando a Bolivia. En este sentido, reiteró su intención de mantener abiertas las líneas de diálogo con aquellas organizaciones sociales que no están vinculadas a estos grupos violentos.
Además, el presidente no escatimó en criticar al expresidente Evo Morales, a quien calificó como el jefe que está en el Chapare, una región considerada bastión político del exmandatario. Paz acusó a Morales de instigar a la radicalización de las protestas tras los recientes enfrentamientos entre manifestantes armados y las fuerzas policiales.
La nueva ley fue aprobada por el Parlamento boliviano durante el fin de semana a solicitud del presidente y establece que las Fuerzas Armadas podrán intervenir en situaciones donde la Policía se vea superada o enfrente una insuficiencia operativa. Sin embargo, se mantiene a la Policía como autoridad principal encargada del orden público. Esta medida ha suscitado opiniones divididas entre diferentes sectores sociales y políticos del país, marcando un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno y los movimientos sociales bolivianos.



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