La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este domingo una emergencia internacional ante la grave epidemia de ébola que afecta a la Repúb
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este domingo una emergencia internacional ante la grave epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC), donde se ha confirmado un primer caso en Goma, una ciudad controlada por el grupo rebelde M23, que cuenta con el apoyo de Ruanda. Esta declaración llega en un contexto alarmante, ya que hasta la fecha se han reportado 88 muertes y 336 casos sospechosos de esta enfermedad altamente contagiosa.
El descubrimiento del caso en Goma ha intensificado las preocupaciones sobre la propagación del virus. Jean-Jacques Muyembe, director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de la RDC, confirmó que se trata de una mujer que contrajo el virus tras viajar a Goma después de la muerte de su esposo, quien había sido diagnosticado con ébola en Bunia. Este hecho pone de manifiesto los riesgos asociados a los desplazamientos en regiones afectadas por conflictos y enfermedades.
Los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC África) han emitido un comunicado advirtiendo sobre la gravedad de la situación. El virus del ébola se transmite a través de fluidos corporales y sangre de personas infectadas, siendo contagioso únicamente cuando los síntomas están presentes. Con un periodo de incubación que puede extenderse hasta 21 días, la propagación del virus puede ser difícil de controlar.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, expresó su profunda preocupación por esta crisis sanitaria y determinó que constituye una emergencia de salud pública con importancia internacional. Sin embargo, enfatizó que aún no se cumplen los criterios para clasificarla como una pandemia. La OMS ha establecido el segundo nivel más alto de alerta, lo que refleja la gravedad del brote y las incertidumbres sobre su magnitud.
La organización también ha destacado que no se tiene claridad sobre el número real de personas infectadas ni sobre cómo podría expandirse geográficamente el brote. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha comenzado a preparar una respuesta a gran escala ante esta emergencia. Samuel-Roger Kamba, ministro de Salud congoleño, informó que la cepa responsable del brote es conocida como Bundibugyo y no cuenta con vacunas ni tratamientos específicos disponibles en este momento. Esta cepa tiene una tasa mortalidad alarmante que puede alcanzar hasta el 50%.
Las autoridades sanitarias confirmaron que este último brote se inició en Ituri, una provincia del noreste congoleño fronteriza con Uganda y Sudán del Sur. Isaac Nyakulinda, un representante local, reveló la difícil situación en la comunidad: “Llevamos dos semanas viendo morir a gente”, subrayando la falta de instalaciones adecuadas para aislar a los enfermos y cómo los familiares tienen que manejar los cuerpos sin ningún tipo de asistencia médica.
El origen del brote parece estar relacionado con una enfermera que presentó síntomas compatibles con el ébola al acudir a un centro sanitario en Bunia el 24 de abril. Los síntomas típicos incluyen fiebre alta, hemorragias internas y vómitos.
Trish Newport, directora del programa de emergencias de MSF, enfatizó lo preocupante que es el rápido aumento en el número de casos y muertes en tan corto tiempo, así como la propagación geográfica más allá de las fronteras locales. La logística para transportar material médico es particularmente complicada en un país con más de 100 millones de habitantes y una infraestructura limitada.
Este es el decimoséptimo brote documentado de ébola en la RDC. Dada su localización en áreas remotas y difíciles de acceder, se han realizado pocas pruebas diagnósticas hasta ahora. La OMS estima que el número real de contagios podría ser considerablemente mayor al reportado oficialmente, lo cual representa un riesgo significativo tanto a nivel local como regional.
A lo largo del último medio siglo, el ébola ha causado alrededor de 15.000 muertes en África pese a los avances en tratamientos y vacunas disponibles para otras cepas del virus; sin embargo, las opciones para combatir este brote específico son limitadas y urgentes.



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