La reciente cumbre de coordinación regional del Cono Sur, que tuvo lugar en Montevideo, Uruguay, y fue organizada por la Drug Enforcement Administrati
La reciente cumbre de coordinación regional del Cono Sur, que tuvo lugar en Montevideo, Uruguay, y fue organizada por la Drug Enforcement Administration (DEA), ha puesto de manifiesto dos preocupaciones significativas sobre la evolución del narcotráfico en América Latina. Este encuentro, celebrado entre el 9 y el 10 de abril, marcó la reentrada de Bolivia en foros internacionales sobre la lucha contra las drogas, tras varios años de ausencia.
Uno de los temas más alarmantes discutidos durante la cumbre fue el notable incremento en el tráfico de hachís, un derivado del cannabis que ha comenzado a ingresar a la región desde África y Norteamérica. Este fenómeno ha llevado a una diversificación de las rutas tradicionales del comercio ilícito, lo que ha generado inquietudes sobre la seguridad y salud pública en los países afectados. Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, comentó a través de sus redes sociales que este aumento en el tráfico “evidencia la creciente diversificación de los mercados ilícitos y la necesidad de reforzar los mecanismos de control e intercambio de información”.
El especialista en análisis de redes criminales, Franklin Alcaráz, ya había señalado previamente que el hachís podría ser más perjudicial para la salud que el consumo directo de hojas o flores de cannabis. Su mayor concentración lo convierte en una sustancia más potente y potencialmente más peligrosa para los consumidores.
Además del aumento del tráfico de hachís, las mesas de trabajo también abordaron un segundo tema crítico: el desvío y circulación de precursores químicos como acetato de etilo y carbonato de sodio. Estas sustancias son esenciales en la producción y refinamiento de drogas ilegales. Justiniano enfatizó la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de fiscalización para prevenir su uso indebido, destacando que estos desafíos reflejan la constante evolución del narcotráfico.
La participación activa de Bolivia en esta cumbre subraya su compromiso renovado con la cooperación internacional para enfrentar estos problemas complejos. Justiniano reiteró que es fundamental una respuesta integral y coordinada entre los países para abordar eficazmente las nuevas estrategias utilizadas por las organizaciones criminales. Al cierre del evento, se reafirmó el compromiso regional para trabajar juntos en fortalecer las medidas contra el narcotráfico, un problema que sigue evolucionando y requiere atención continua y colaborativa.



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