Ocho años después de su último enfrentamiento, la selección nacional de fútbol de Bolivia se prepara para un desafío decisivo contra Irak, un partido
Ocho años después de su último enfrentamiento, la selección nacional de fútbol de Bolivia se prepara para un desafío decisivo contra Irak, un partido que se convierte en una final para ambos equipos. El encuentro se llevará a cabo el martes a las 23:00 horas de Bolivia en Monterrey, y en él estará en juego el último boleto para la Copa del Mundo 2026, lo que añade una carga emocional y competitiva sin precedentes.
De aquel amistoso disputado en 2018 entre ambas selecciones, se mantienen en la plantilla actual tres jugadores. El arquero Guillermo Viscarra y el capitán Luis Haquín están listos para asumir un rol protagónico en este crucial encuentro, gracias a su rendimiento demostrado a lo largo de la eliminatoria hacia el próximo Mundial. El tercer jugador que participó en aquella ocasión es el mediocampista Moisés Villarroel, quien estuvo en el banco de suplentes sin sumar minutos.
Viscarra y Haquín destacaron en el reciente partido contra Surinam, donde sus actuaciones fueron clave para mantener la portería a cero. El arquero mostró su clase al evitar al menos tres situaciones claras de gol del rival durante la primera mitad. Por su parte, Haquín se erigió como el líder indiscutible del sistema defensivo, complementado eficazmente por Efraín Morales, lo que hace prever que ambos estarán entre los once titulares elegidos por el técnico Óscar Villegas para este trascendental choque.
Ambos jugadores han sido parte fundamental de la base del equipo durante mucho tiempo y son considerados dos de los pilares defensivos más importantes. Su experiencia y solidez serán vitales si Bolivia desea conseguir un resultado favorable.
Recordando el amistoso de noviembre de 2018, cuando la selección boliviana se midió ante Irak tras haber empatado sin goles con Emiratos Árabes Unidos, es importante señalar que aquel partido se llevó a cabo en el estadio Khalid bin Mohammad de Sharjah. En esa ocasión, Bolivia alineó a Viscarra bajo los tres palos, con una defensa compuesta por Óscar Ribera, Haquín, Gabriel Valverde y José Sagredo. En el medio campo estaban Leonel Justiniano (sustituido por Diego Wayar), Danny Bejarano (reemplazado por Sebastián Reyes), Alexis Ribera (sustituido por Erwin Saavedra) y Jhasmani Campos (cambiado por Paul Arano). En la delantera actuaron Henry Vaca (reemplazado por Marcelo Martins) y Gilbert Álvarez (cambiado por Leonardo Vaca).
Dirigidos entonces por César Farías, quien era invitado debido a su contrato con The Strongest, los reportes indicaron que el partido fue muy equilibrado. Irak tomó la iniciativa durante la primera mitad y estuvo cerca de marcar; sin embargo, Viscarra demostró su destreza al desbaratar las oportunidades del rival. En la segunda parte, Bolivia equilibró las acciones pero no logró concretar sus ocasiones de gol. Al final del encuentro, el marcador permaneció inalterable.
Ese amistoso formó parte de una serie de compromisos organizados por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) como compensación a un contrato incumplido con la empresa Eurodata. Hubo advertencias sobre posibles acciones legales ante tribunales deportivos internacionales que podrían acarrear severas multas para el fútbol boliviano.
Con este trasfondo histórico entre ambos equipos y las implicaciones del próximo partido, las expectativas están altas y todos los ojos estarán puestos en cómo se desarrollará este crucial enfrentamiento que podría marcar un hito en la historia futbolística reciente de Bolivia.



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