El gobernador de Tarija, Oscar Montes, ha puesto en evidencia la grave crisis financiera que atraviesa el Gobierno Autónomo Departamental, vinculando
El gobernador de Tarija, Oscar Montes, ha puesto en evidencia la grave crisis financiera que atraviesa el Gobierno Autónomo Departamental, vinculando directamente esta situación con la caída sostenida en la producción de gas en los principales campos hidrocarburíferos del departamento. Esta advertencia se produce en un momento crucial, a poco más de tres semanas de las elecciones subnacionales, cuando los candidatos a gobernadores, vicegobernadores y asambleístas departamentales se preparan para asumir responsabilidades que demandarán una gestión ajustada a las realidades económicas que enfrenta la región.
Ante este escenario, Montes hizo un llamado público a los aspirantes a cargos públicos para que conozcan de primera mano las complejidades financieras que enfrenta la Gobernación. La intención es clara: que quienes aspiran a liderar el departamento puedan diseñar propuestas fundamentadas en datos reales y no en expectativas irreales o promesas inviables. Para ello, invitó a los candidatos a acudir al Gobierno Autónomo Departamental cualquier día de la semana desde temprano para recibir información detallada sobre el estado económico actual. Este gesto busca fomentar una planificación responsable y realista, tanto en el ámbito presupuestario como legislativo.
El gobernador enfatizó que esta transparencia es fundamental para evitar que durante las campañas electorales se generen expectativas que luego resulten imposibles de cumplir. En este sentido, cuestionó varias propuestas escuchadas durante el proceso electoral, como el aumento del pago del Programa Solidario Comunal (Prosol) o la reducción drástica de la tasa de interés del Fondo de Promoción al Desarrollo Departamental (Fopedt) al 1%. Según Montes, estas medidas carecen de sustento técnico y no se ajustan a la realidad económica actual del departamento, lo que podría generar frustración y problemas mayores si fueran implementadas sin un análisis riguroso.
La raíz principal de esta crisis financiera radica en la caída constante de la producción hidrocarburífera en campos emblemáticos como Sábalo, Huacaya y San Alberto. Montes señaló que muchos de estos yacimientos presentan rendimientos residuales, lo cual impacta directamente en los ingresos por regalías que recibe el Gobierno Autónomo Departamental. Esta relación entre producción y recursos económicos es directa: menos gas extraído significa menores ingresos para las arcas departamentales. Esta realidad representa un desafío mayúsculo para Tarija, históricamente uno de los bastiones económicos del país debido a sus recursos naturales.
Para dimensionar el impacto económico, Montes recordó cifras históricas que reflejan la declinación sostenida: durante el interinato del exgobernador Lino Condori, Tarija recibía alrededor de 170 millones de bolivianos mensuales; bajo la administración del exgobernador Adrián Oliva esa cifra cayó a un promedio mensual cercano a los 90 millones; mientras que actualmente se estima que los ingresos promedio mensuales apenas alcanzan los 30 millones. Esta caída dramática evidencia cómo la disminución en la producción gasífera ha erosionado significativamente la capacidad financiera del departamento para sostener sus obligaciones y proyectos.
Las proyecciones no son alentadoras y apuntan a un futuro aún más difícil para quien asuma próximamente la gobernación. Montes advirtió que si las tendencias actuales persisten, los ingresos podrían reducirse hasta unos 15 millones bolivianos al mes. Esto implicaría tomar decisiones drásticas sobre el manejo presupuestario y priorización de gastos dentro del Gobierno Autónomo Departamental. La reducción tan marcada pondrá en riesgo servicios públicos esenciales y afectará el desarrollo económico local si no se adoptan estrategias adecuadas.
Además, este escenario preocupante trasciende lo local y tiene implicaciones nacionales importantes. El gobernador alertó sobre el riesgo potencial de que Bolivia pueda verse obligada a importar gas natural desde 2029 si no se revierten las tendencias actuales en producción hidrocarburífera. Este cambio tendría un impacto significativo no solo en las finanzas públicas sino también en la seguridad energética del país. La posible dependencia externa marcaría un punto crítico para una nación tradicionalmente exportadora y productora de gas.
En conclusión, la invitación del gobernador Oscar Montes representa una convocatoria urgente a asumir con responsabilidad el reto financiero departamental frente al próximo ciclo electoral. La transparencia sobre la situación económica real busca evitar falsas expectativas y fomentar propuestas coherentes con las limitaciones presupuestarias actuales. La crisis derivada de la caída en producción hidrocarburífera no solo afecta hoy al Gobierno Autónomo Departamental sino también amenaza con alterar profundamente el panorama energético nacional si no se actúa con prontitud y visión estratégica. Los próximos gestores públicos deberán enfrentar este complejo escenario con realismo para garantizar un futuro sostenible para Tarija y Bolivia




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