Bolivia concluye carnaval de reivindicación con Entierro del Pepino en La Paz

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Bolivia concluye carnaval de reivindicación con Entierro del Pepino en La Paz

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Bolivia concluyó este domingo sus celebraciones de Carnaval con la emblemática ceremonia del Entierro del Pepino, un evento que pone fin a varias sema

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Bolivia concluyó este domingo sus celebraciones de Carnaval con la emblemática ceremonia del Entierro del Pepino, un evento que pone fin a varias semanas de festejos marcados por una profunda reivindicación cultural y la afirmación del origen nacional de esta figura tradicional. La festividad, que se desarrolló en las calles cercanas al Cementerio General de La Paz, estuvo cargada de simbolismo y expresiones folclóricas que reflejan la identidad paceña y boliviana en general.

El desfile que acompañó el Entierro del Pepino fue una muestra vibrante de la riqueza cultural local, donde el personaje central, vestido con su icónico traje bicolor adornado con volados y una máscara que exhibe una sonrisa amplia junto a una nariz respingada, recorrió las calles con un aire festivo pero también solemne. Acompañado por otras figuras tradicionales como los ch’utas y las cholas paceñas, el desfile conjugó elementos de alegría y luto, enfatizando el carácter dual de esta celebración que mezcla la diversión del Carnaval con la reflexión sobre su conclusión.

Durante el trayecto hacia el cementerio, el Pepino comenzó a representar signos de cansancio y agotamiento, simulando su muerte mediante movimientos dramáticos como tirarse al suelo para descansar. Esta puesta en escena anticipaba el momento culminante en el que cuatro personajes vestidos de morado cargaron un ataúd donde se depositaría simbólicamente al Pepino. Este acto marca la transición entre el tiempo carnavalesco y el inicio del periodo cuaresmal, asociado a la recogida espiritual y a la preparación para Semana Santa.

El secretario municipal de Culturas de La Paz, Américo Gemio, explicó que esta tradición encierra un profundo significado: tras la efervescencia del Carnaval llega un tiempo dedicado a la tierra y a la reproducción, lo cual se refleja en esta despedida simbólica del Pepino. Además, destacó que en esta edición la figura del Pepino adquirió mayor protagonismo dentro de la festividad paceña. La población adoptó masivamente su imagen, vistiendo los trajes típicos y revitalizando una industria artesanal vinculada a estas vestimentas tradicionales.

Este año, además, la ceremonia estuvo marcada por un trasfondo importante debido a reclamos oficiales sobre una supuesta apropiación indebida del personaje fuera del país. Autoridades municipales denunciaron que durante el lanzamiento de la Festividad de la Virgen María de la Candelaria 2026 en Lima se hizo uso no autorizado de esta representación cultural boliviana. Esta controversia puso en relieve no solo la importancia simbólica del Pepino dentro del Carnaval paceño sino también su valor como patrimonio intangible nacional cuya identidad debe ser protegida.

La historia reciente del Carnaval paceño incluye rituales complementarios como el Desentierro del Pepino realizado a mediados de enero, evento que marca simbólicamente el inicio de los festejos. En esta ocasión se saca al personaje desde su ataúd ubicado en el Cementerio General acompañado por sus viudas ficticias para darle vida nuevamente gracias a un beso otorgado por una reina de belleza. Este renacer anual simboliza no solo el inicio festivo sino también la continuidad cultural de una tradición profundamente arraigada.

El Pepino representa más que un personaje carnavalesco; encarna valores culturales como la picardía, alegría y desenfreno propios del Carnaval. Junto a él desfilan los ch’utas y las cholitas paceñas quienes aportan elementos aimaras esenciales para entender esta fiesta desde una perspectiva indígena andina. Entre estos elementos está el agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra por sus frutos, integrando así creencias ancestrales dentro del marco festivo contemporáneo.

La ceremonia finalizó con un gesto emotivo: un minuto de silencio dedicado al actor y comediante David Santalla, fallecido recientemente y considerado uno de los grandes referentes humorísticos bolivianos. Este homenaje añadió un matiz solemne al cierre del Carnaval recordando así figuras destacadas que han contribuido al patrimonio cultural nacional desde distintas expresiones artísticas.

Cabe mencionar que este Entierro fue precedido por otro evento emblemático ocurrido en Cochabamba: el Corso de Corsos. Esta colorida procesión es uno de los desfiles más importantes dentro del calendario carnavalero boliviano y reúne danzas típicas junto a disfraces vistosos que representan diversas tradiciones regionales. Con este espectáculo se clausuran las principales manifestaciones masivas del Carnaval en Bolivia antes del inicio formal del periodo cuaresmal.

En suma, el cierre oficial del Carnaval con el Entierro del Pepino no solo representa una tradición folclórica sino también reafirma identidades culturales locales frente a desafíos externos relacionados con su reconocimiento patrimonial. Este acto simboliza tanto un ciclo anual dentro del calendario festivo boliviano como un espacio donde convergen historia, cultura popular e identidad nacional profundamente arraigada en La Paz y sus habitantes

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