Tras una espera de catorce años, la Copa Libertadores retornó al emblemático estadio Víctor Agustín Ugarte, escenario donde Nacional Potosí logró impo
Tras una espera de catorce años, la Copa Libertadores retornó al emblemático estadio Víctor Agustín Ugarte, escenario donde Nacional Potosí logró imponer su localía en un partido cargado de tensión y esfuerzos tácticos. En esta primera fase del torneo continental, el conjunto boliviano consiguió un ajustado triunfo por 1-0 frente al brasileño Botafogo, resultado que le otorga una ligera ventaja para la definición de la serie en el encuentro de vuelta.
El único tanto del compromiso fue obra del defensor Óscar Baldomar, quien aprovechó un centro a balón parado al inicio del segundo tiempo para desviar el balón y vulnerar la portería visitante apenas comenzada la etapa complementaria. Este gol llegó tras una primera mitad en la que Nacional Potosí buscó con insistencia abrir el marcador, pero se topó con una defensa brasileña bien plantada y algunas imprecisiones en el ataque local. A pesar de dominar territorios y generar oportunidades, los futbolistas potosinos no lograron concretar antes del descanso, lo que dejó a los hinchas con cierta incertidumbre sobre el rumbo del partido.
El conjunto brasileño no se quedó atrás y generó varias ocasiones claras para empatar el marcador. En particular, Matheus Martins protagonizó una acción peligrosa antes del intermedio, superando a su marcador y quedando frente al portero Pedro Galindo; sin embargo, su disparo terminó desviándose por encima del arco. Ya en los minutos finales del encuentro, Álvaro Montoro estrelló un remate en el poste tras recibir un centro preciso desde la banda derecha, poniendo a prueba la resistencia defensiva boliviana y elevando la tensión entre los asistentes.
A pesar de estos sobresaltos, Nacional Potosí mantuvo una postura sólida durante gran parte del partido. No obstante, las caras largas entre sus jugadores reflejaban la preocupación por la mínima diferencia obtenida en casa y la dificultad que implicará visitar Río de Janeiro para disputar el encuentro de vuelta. El técnico Leonardo Égüez realizó varios cambios buscando revitalizar a su equipo ante una noche donde figuras como Willian Álvarez, Tommy Tobar y Maximiliano Núñez estuvieron por debajo de sus habituales niveles de rendimiento. Además, el refuerzo argentino Óscar Villalba continúa adaptándose al funcionamiento colectivo del equipo.
Este resultado convierte al estadio Víctor Agustín Ugarte nuevamente en un terreno favorable para Nacional Potosí frente a rivales brasileños, ampliando su récord a tres victorias en duelos internacionales contra equipos de ese país. Sin embargo, la exigencia crece ahora para los potosinos quienes deberán viajar para enfrentar a un Botafogo decidido a revertir este marcador y avanzar a la tercera fase de la Copa Libertadores 2026.
La revancha está programada para mediados de semana siguiente y será decisiva para definir qué equipo continuará en competencia. El vencedor tendrá como próximo rival al ganador entre Barcelona de Ecuador y Argentinos Juniors de Argentina, equipos que también disputan esta etapa preliminar del torneo más prestigioso a nivel clubes en América Latina.
Con una asistencia aproximada de diez mil espectadores que volvieron a llenar las gradas tras muchos años sin este tipo de encuentros internacionales en la ciudad andina, el ambiente vivió momentos emocionantes y expectantes ante lo que será una serie vibrante hasta el último minuto. El arbitraje estuvo a cargo del ecuatoriano Augusto Aragón con apoyo tecnológico mediante VAR supervisado por Gabriel González.
Así, Nacional Potosí retoma protagonismo en el escenario continental con un triunfo valioso pero aún insuficiente para asegurar su paso a fases más avanzadas. La historia se escribirá definitivamente cuando ambas escuadras se enfrenten nuevamente buscando asegurar un lugar entre los mejores clubes sudamericanos




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