La comunidad del municipio paceño de Sorata se vio conmocionada tras el hallazgo del cuerpo sin vida de un niño de cuatro años a orillas del río San C
La comunidad del municipio paceño de Sorata se vio conmocionada tras el hallazgo del cuerpo sin vida de un niño de cuatro años a orillas del río San Cristóbal. Este trágico suceso ocurrió luego de una intensa búsqueda que duró más de un día, después de que el menor fuera arrastrado por la corriente mientras jugaba cerca del cauce del río. El pequeño, que estaba entretenido con un autito al borde del agua, cayó accidentalmente y fue llevado por la fuerza del caudal, desencadenando una movilización inmediata por parte de familiares, vecinos y autoridades locales.
El rescate se concretó gracias a la colaboración conjunta entre los Bomberos, la Policía Boliviana y los pobladores, quienes recorrieron varios kilómetros río abajo hasta encontrar el cuerpo aproximadamente a cinco kilómetros del lugar donde ocurrió el accidente. Este esfuerzo colectivo refleja la solidaridad y preocupación de la comunidad ante un hecho tan doloroso, que dejó una profunda impresión en los habitantes de Sorata. El comandante departamental de La Paz destacó la labor realizada durante estos días para dar con el paradero del menor y confirmó que se siguieron todos los protocolos correspondientes una vez recuperado el cuerpo.
La entrega formal del cuerpo a los familiares permitió iniciar las ceremonias funerarias tradicionales, brindando así un espacio para el duelo y la despedida cristiana conforme a las costumbres locales. La tragedia ha generado gran consternación en Sorata, una localidad conocida por su clima templado, su abundante vegetación y sus atractivos turísticos naturales, especialmente aquellos relacionados con el río San Cristóbal. Este entorno, que suele ser escenario de recreación tanto para visitantes nacionales como extranjeros, se vio marcado por este lamentable acontecimiento que pone en evidencia los riesgos presentes en zonas naturales cuando no se toman las precauciones necesarias.
La pérdida del niño no solo afecta a su familia directa sino también a toda la comunidad local, que ahora enfrenta el desafío emocional derivado de este accidente. La situación subraya la importancia de reforzar las medidas de seguridad en áreas recreativas cercanas a cuerpos de agua para prevenir futuros incidentes similares. Asimismo, invita a reflexionar sobre la necesidad de una mayor vigilancia y educación en torno al cuidado infantil en espacios abiertos donde las condiciones naturales pueden representar un peligro latente.
En definitiva, este episodio trágico deja una huella imborrable en Sorata y resalta tanto la vulnerabilidad ante eventos inesperados como la capacidad humana para unirse en momentos difíciles. El río San Cristóbal continúa siendo un atractivo natural valioso para la región, pero ahora también es escenario de memoria y respeto hacia un pequeño cuya vida fue arrebatada por las aguas que bordeaban su juego inocente




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