La reciente participación de la delegación boliviana en el Master Continental de Robótica 2026 representó un hito significativo para el desarrollo tec
La reciente participación de la delegación boliviana en el Master Continental de Robótica 2026 representó un hito significativo para el desarrollo tecnológico y educativo del país en el ámbito latinoamericano. Bajo la dirección de los hermanos Jorge y Ricardo Wang, este grupo de 15 estudiantes provenientes de distintas regiones como Santa Cruz, Sucre y Oruro, logró un desempeño sobresaliente que no solo evidenció su talento individual y colectivo, sino que también posicionó a Bolivia como una potencia emergente en competencias internacionales de robótica y programación avanzada.
El certamen, celebrado en la Universidad La Salle de Oaxaca durante dos intensas jornadas, reunió a 260 equipos provenientes de varios países latinoamericanos, incluyendo México, Costa Rica y Guatemala. Organizado por la Sociedad Latinoamericana de Ciencias y Tecnología (Solacyt) como parte del cierre continental del evento Informatrix en su 15° aniversario, el torneo se desarrolló en nueve categorías diferentes que abarcaban desde niveles escolares hasta universitarios. La diversidad y complejidad técnica de las pruebas ofrecieron un desafío considerable para los participantes, especialmente en las áreas de programación y habilidades robóticas, consideradas las más exigentes dentro del certamen.
La delegación boliviana destacó particularmente en estas categorías técnicas, logrando un total de 24 medallas que incluyeron 12 primeros lugares. Entre las disciplinas donde sobresalieron están laberinto, minisumo, microsumo, sumo lego y seguidor de línea sin turbina en la categoría universitaria. Además, obtuvieron múltiples podios en sumo radiocontrolado (RC) y seguidor de línea tanto en preparatoria como en universidad. Este resultado no solo reafirma la calidad técnica de los estudiantes bolivianos sino que también pone de manifiesto el nivel competitivo alcanzado por sus instituciones educativas.
El Colegio Británico de Santa Cruz fue una institución clave dentro del equipo nacional, alcanzando el primer lugar continental por institución gracias a una acumulación estratégica de medallas que incluyó dos oros junto con varias platas y bronces. Este logro fue destacado por Fernando Guzmán, fundador y presidente de Solacyt, quien subrayó la importancia del éxito boliviano especialmente porque provino mayoritariamente de las áreas más complejas como programación, alejándose del tradicional dominio en categorías menos técnicas como radiocontrol. La visión institucional detrás del equipo permitió consolidar un sistema competitivo similar al olímpico para contabilizar los méritos obtenidos.
La labor coordinativa y competitiva estuvo encabezada por Jorge Wang, delegado regional de Solacyt en Santa Cruz. Su doble función implicó no solo liderar a la delegación sino también enfrentar personalmente los rigurosos desafíos técnicos del torneo. Wang destacó la dificultad añadida por recientes cambios reglamentarios que aumentaron la exigencia en pruebas como seguidor de línea y sumo. Además resaltó la impecable organización del evento que se caracterizó por una estricta disciplina horaria y una logística eficiente que permitió a los competidores enfocarse plenamente en sus desafíos técnicos.
En el plano individual sobresalió Ricardo Wang quien se convirtió en el competidor más premiado dentro del equipo boliviano pese a afrontar las competencias con una lesión en la pierna. Su participación abarcó diversas modalidades —seguidor de línea con y sin turbina, laberinto, sumo clásico y radiocontrolado, sumo lego y todoterreno— consiguiendo podios en casi todas ellas. La estrategia innovadora aplicada por Ricardo incluyó el diseño de robots con alta durabilidad y programación avanzada; además supo reutilizar componentes tecnológicos para compensar limitaciones frente a rivales con mayor acceso a recursos tecnológicos sofisticados. Esta capacidad para optimizar materiales e ingenio técnico refleja una mentalidad competitiva adaptativa fundamental para triunfar en escenarios internacionales.
La presencia boliviana fue complementada por otros destacados estudiantes como Esau Jared Anagua y Rafael Hauki Porcel provenientes de Sucre quienes integraron equipos junto con los hermanos Wang aportando al éxito colectivo nacional. Este esfuerzo conjunto refleja un trabajo coordinado entre regiones diversas del país que fortalece la robótica educativa nacional desde múltiples frentes.
Finalmente, Guzmán aprovechó para enviar un mensaje alentador a toda Latinoamérica enfatizando la importancia de confiar en las ideas propias, fomentar competencias continuas y promover un aprendizaje permanente que contribuya a consolidar una región más unida y tecnológicamente preparada. El regreso al país previsto para el 18 de febrero permitirá evaluar con mayor detalle este balance positivo que reafirma no solo el talento individual sino también el potencial institucional boliviano para seguir creciendo dentro del campo avanzado de robótica educativa y programación aplicada.
Esta destacada participación abre nuevas perspectivas para Bolivia al demostrar que su juventud es capaz no solo de competir sino también de sobresalir frente a las delegaciones más grandes o tecnológicamente equipadas del continente latinoamericano. El trabajo conjunto entre estudiantes, instituciones educativas e instancias organizadoras nacionales e internacionales establece una base sólida para continuar impulsando iniciativas que fortalezcan la formación científica-tecnológica desde temprana edad hasta niveles universitarios avanzados. Así se consolida un camino prometedor hacia una mayor innovación regional con impacto social tangible para futuras generaciones




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