La temporada de cosecha de vid ha comenzado, marcando un momento crucial para la economía local vinculada a este cultivo. Los productores de uva antic
La temporada de cosecha de vid ha comenzado, marcando un momento crucial para la economía local vinculada a este cultivo. Los productores de uva anticipan una producción que superará el millón y medio de quintales, abarcando diversas variedades, lo que generará un impacto económico estimado en más de 200 millones de bolivianos durante los primeros meses del año.
El portavoz de la cadena productiva de uva, vino y singani destacó que el rendimiento del suelo ha sido favorable, lo que permitirá alcanzar e incluso superar las expectativas iniciales de producción. Este volumen significativo de uva se comercializará principalmente entre enero y marzo, impulsando la economía regional.
En cuanto a los precios, se prevé que la caja de uva de la variedad primor alcance un valor cercano a los 240 bolivianos. Aunque esta variedad requiere un mayor esfuerzo debido al aumento en los costos de insumos, representa una ventaja para los productores por su calidad y demanda en el mercado.
No obstante, los agricultores expresaron su preocupación por el ingreso ilegal de uva proveniente de países vecinos como Perú, Chile y Argentina. Solicitan a las autoridades competentes, incluyendo al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), fortalecer los controles para evitar el contrabando, que afecta negativamente a la producción local. En años anteriores, esta problemática estuvo acompañada de irregularidades que incluso perjudicaron a quienes denunciaron estas prácticas.
En este contexto, los productores han solicitado formalmente la prohibición tanto del ingreso legal como ilegal de uva extranjera, buscando establecer un régimen de “contrabando cero” que proteja la cadena productiva nacional. Confían en que las nuevas autoridades, con una visión más profesional, puedan abordar esta situación de manera efectiva.
Respecto al destino de la producción, se estima que cerca del 30% se destina a la industria para la elaboración de licores, aunque algunos productores señalan que esta cifra podría alcanzar el 40%. Este porcentaje refleja un buen nivel de integración entre la producción primaria y la transformación industrial.
El mercado de la uva como fruta fresca también ha experimentado un crecimiento notable, lo que ha permitido a los productores aspirar a un precio superior a los 140 bolivianos por quintal. Este incremento en la demanda representa una oportunidad para mejorar los ingresos del sector.
Finalmente, se espera que la reducción del ingreso de licores de contrabando, especialmente desde Argentina, favorezca tanto a los industriales como a los productores. La calidad del suelo y la disponibilidad de agua en la región continúan siendo factores clave que posicionan a esta zona como un referente en la producción de uvas de altura, consolidando su carácter único en el mercado




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